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Guillermo Federico Madueño era un abogado y juez federal de Bahía Blanca, nombrado como tal con la influencia de
su amigo el general de brigada Acdel Vilas. Como juez participó en los interrogatorios bajo tortura de
detenidos-desaparecidos.
"Mi relación era con el juez federal de esta ciudad, doctor Guillermo Federico
Madueño. Nos reuníamos en compañía de nuestras esposas en el domicilio del general Azpitarte,
ubicado en el barrio Palihue. Las señoras se iban al comedor mientras el juez, el general y yo permanecíamos en
el living conversando secretamente de todo lo que acontecía en la subzona 51 contra la subversión y el
terrorismo, lo que dio intervención al doctor Madueño a hacer la investigación en la Universidad Nacional
del Sur."
Declaración del general Acdel Edgardo Vilas, segundo comandante del V Cuerpo y responsable del terrorismo de Estado
en Bahía Blanca junto al Gral Rene Azpitarte Comandante del 5to Cuerpo Ejército, que consta en la foja 4 de su
testimonio ante la Cámara Federal de Bahía Blanca en 1987.
El juez Madueño era el encargado de rechazar los hábeas corpus presentados por los familiares de los
secuestrados, entregarles los cadáveres ametrallados o calcinados, ordenar seccionar las manos de los supuestos NN para
luego simular su identificación y por fin sobreseer y archivar en tiempo record las causas por los fusilamientos que
las Fuerzas Armadas difundían como enfrentamientos. Esta colaboración lo convertía junto con el diario
naval de Diana Julio de Massot en un eslabón fundamental de las operaciones psicológicas que Vilas.
JP
Sus secretarios de juzgado la doctora Gloria Girotti, y el doctor Sierra (actualmente profesor de la catedra de Derecho de la
Universidad Nacional del Sur), sospechosamente se han negado a colaborar con la causa detrás de la excusa de no saber
lo que pasaba en el juzgado con relación a estos hechos, cuando todo el mundo sabe que son los secretarios de cualquier
juzgado los mejores conocedores de TODO lo que allí sucede.
Entre 1975 y fines de 1978, Madueño junto a su secretario Hugo Mario Sierra (que aún es titular
de las cátedras Derecho Penal I y II en la Universidad Nacional del Sur) fueron la pata judicial del terrorismo de
Estado en Bahía Blanca:
se encargaron de rechazar los habeas corpus presentados por los familiares de los desaparecidos, de cerrar en tiempo record y
sin investigar los fusilamientos que el Ejército hacía pasar por enfrentamientos en los comunicados falsos que
publicaba La Nueva Provincia, de entregar los cadáveres ametrallados e incluso de ordenar seccionar las manos de falsos
NN para luego simular su identificación. Mientras tanto, se prestaron a una parodia de juicio por "infiltración
ideológica marxista" en la UNS que un grupo de profesores padeció con años de humillaciones en las
cárceles de la dictadura.
La colaboración del juez con la represión ilegal comenzó en diciembre de 1975, cuando archivó sin
investigar la muerte por torturas de Daniel Bombara, el primer desaparecido de esa ciudad. Para justificar su muerte el
comando adujo que mientras lo trasladaban en un patrullero, esposado y acompañado por tres policías, Bombara
había logrado abrir la puerta y se había tirado al asfalto. Un día después, para no entregar su
cadáver con signos de tortura, simularon que un grupo de desconocidos lo había robado de la ambulancia policial
que lo trasladaba a la morgue. Ya en dictadura, en abril de 1976, una mujer secuestrada en el mismo raid que Bombara le
contó que habían sido detenidos por civiles y luego torturados. Madueño hizo oídos sordos, la
sobreseyó pero no investigó la denuncia por torturas ni reabrió la causa de la ambulancia.
Ya en plena dictadura, Madueño se reunía por las noches con los dos máximos jefes del Cuerpo V "para
hablar secretamente de todo lo que ocurría contra la subversión y el terrorismo, lo que dio intervención
(sic) al juez a hacer la investigación en la UNS", según contó el general Adel Vilas a la justicia en
1987. Vilas dijo que invitó al juez a visitar el campo clandestino La Escuelita pero que Madueño se negó,
aunque admitió: "Ya estoy integrado: menudo trabajo tengo con la investigación en la universidad". El juicio a
los profesores de la UNS, publicitado por el diario de la familia Massot como un ejemplo de lucha contra el marxismo
infiltrado en la universidad, incluyó golpes y humillaciones a un grupo de profesores por parte del subcomisario
Félix Alejandro Alais, ex miembro de la Triple A, cuñado de Suárez Mason y hoy a cargo de la agencia de
seguridad Fast. Varios profesores contaron cómo Madueño y Sierra los interrogaban en la misma comisaría
donde eran torturados y les insinuaban que ratificaran sin leer la declaración tomada por Alais si no querían
seguir en los calabozos.
De adnmundo.com
En el ‘89, bajo el gobierno de Ménem, fue nombrado juez del Tribunal Oral Federal Nro. 5. Como tal usó sus
poderes para eximir de responsabilidad penal a represores y aliados de Menem.
Finalmente fue procesado. En octubre del 2009 se hizo el pedido de su captura. Madueño no se presentó y
actualmente está prófugo.
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