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De visita a centros clandestinos

Iglesia
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(Página 12) Después de que este diario revelara que Edgardo Storni, procesado por abuso sexual, cobra una jubilación de privilegio, una ex detenida denunció que el arzobispo recorría los centros clandestinos.

En la voz de Patricia Isasa, víctima de la dictadura militar, se denota la indignación cuando habla del ex arzobispo de Santa Fe Edgardo Gabriel Storni. “Yo no puedo decir que él era el cura que nos venía a ‘apretar’ ni que andaba recorriendo los campos de concentración, pero él sabía lo que nos estaba pasando y no hizo nada por evitarlo. El fue cómplice del genocidio con su silencio.” Patricia estuvo en manos de los represores de la dictadura desde julio de 1976, cuando tenía 16 años, hasta septiembre de 1978, primero como detenida-desaparecida, luego “legalizada”, pero siempre en manos de los responsables del terrorismo de Estado. Patricia, en diálogo con Página/12, recordó las circunstancias en las que conoció al ex arzobispo Storni: “Lo vi en el despacho del jefe de la Guardia de Infantería Reforzada, en la ciudad de Santa Fe, donde yo estuve primero como desaparecida y luego seguí detenida a disposición de la Junta Militar. Storni estaba hablando con el oficial (Julio Alberto) Villalba. Hablaban como dos amigos. Después, Storni recibía denuncias de nuestros familiares y no hacía nada  En la voz de Patricia Isasa, víctima de la dictadura militar, se denota la indignación cuando habla del ex arzobispo de Santa Fe Edgardo Gabriel Storni. “Yo no puedo decir que él era el cura que nos venía a ‘apretar’ ni que andaba recorriendo los campos de concentración, pero él sabía lo que nos estaba pasando y no hizo nada por evitarlo. El fue cómplice del genocidio con su silencio.” Patricia estuvo en manos de los represores de la dictadura desde julio de 1976, cuando tenía 16 años, hasta septiembre de 1978, primero como detenida-desaparecida, luego “legalizada”, pero siempre en manos de los responsables del terrorismo de Estado. Patricia, en diálogo con Página/12, recordó las circunstancias en las que conoció al ex arzobispo Storni: “Lo vi en el despacho del jefe de la Guardia de Infantería Reforzada, en la ciudad de Santa Fe, donde yo estuve primero como desaparecida y luego seguí detenida a disposición de la Junta Militar. Storni estaba hablando con el oficial (Julio Alberto) Villalba. Hablaban como dos amigos. Después, Storni recibía denuncias de nuestros familiares y no hacía nada, cuando sabía todo lo que nos estaba pasando”. 

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Opinión
Por: Marcos Taire (especial para ARGENPRESS)
Fecha publicación: 11/10/2007

La Iglesia Católica tuvo una activa participación en la represión del pueblo tucumano durante el Operativo Independencia. Su jerarquía, a nivel nacional y provincial, mantuvo estrechos vínculos con los represores comandados por los generales Adel Edgardo Vilas y Antonio Domingo Bussi.

El Presidente de la Conferencia Episcopal Argentina visitó bases militares y campos de concentración en más de una oportunidad, elogiando el accionar de los grupos de tareas y reivindicando el papel mesiánico del Ejército. El arzobispo de Tucumán tenía libre acceso al campo de concentración que funcionaba en la Jefatura de Policía, donde se lo vio en numerosas oportunidades. El prior provincial de la orden dominica y rector de la universidad católica local, junto a otro sacerdote dominico que encabezaba una comisión arquidiocesana para los medios de comunicación, fueron piezas claves de los aparatos de propaganda e inteligencia del Operativo. Uno de ellos fue acusado públicamente de haber participado en las reuniones del Comando de la Quinta Brigada en las que se decidía qué personas iban a ser secuestradas y nunca lo desmintió.